miércoles, 30 de enero de 2013

No tener corazón resulta tan poco atractivo...

No entiendo como me dices que siempre has sido así.
Que siempre me has dicho las verdades con papel de lija y me has dado cariño a latigazos.
Que por la boca te salían culebras en vez de flores y que yo lo sabía desde el principio.

Estoy harta de que me prometan la luna y luego sólo me den una canica. Y encima rota.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Lecciones que te da la vida

Para bien o para mal, la vida siempre encuentra la forma de que aprendas una lección, y si no lo haces, te la intenta enseñar una y otra vez hasta que te acabas enterando.
Lo más gracioso de esto es, que la vida elige para enseñarnos las mejores lecciones los peores momentos. Así es, si algo me ha enseñado esta vida es que, no solo aquello que dicen de que 'incluso de los malos momentos se aprende algo' es cierto, sino que es en estos momentos cuando aprendemos las lecciones más necesarias.

Por eso quiero compartir con vosotros una de las que yo he aprendido en estos últimos meses que he estado tan ausente. Y es:

'' Esa persona a la que quieres y que forma una parte de tu vida. Exacto, esa persona. Abrázala lo más fuerte que puedas,  hazla reír todo lo que  puedas y llena su vida de momentos increíbles. Este es mi consejo para que el día que esta persona tan especial ya no se encuentre aquí, puedas llenar el vacío que deja en ti con esos recuerdos tan especiales que tendrás de ella.''


 Espero que lo cumpláis, que no siempre se tiene que descubrir lo que se tiene cuando se pierde. 


martes, 18 de octubre de 2011

Perdiendo la cordura.

Esta noche le he visto.
Ha esperado a que estuviera sola, que no le viera nadie, y se ha acercado a mí.
Ha venido por detrás, y como una ráfaga de viento, me ha tirado del brazo. Mi corazón ha dado un vuelco. No esperaba verlo aquí. De hecho,  no esperaba volver a verlo en absoluto.
Y así, sin más, comenzamos a hablar. De todo. De lo que siempre hablamos. Un poco de aquí y un poco de allá, poniéndonos al día. Riéndonos de tonterías que sólo él y yo entendemos. De repente se acerca a mí, muy serio. No está como la última vez que le vi. Tiene una barba negra como el carbón y sus ojos verdes están iluminando su cara. Me dice que no puedo contarle a nadie lo que acaba de ocurrir, que es nuestro secreto. Yo le pregunto por qué, y me dice que así todo será más fácil. Que me quiere mucho, que me observa día a día. Y se va.
En mi cama, tumbada mirando al techo, me pregunto si ha ocurrido realmente, o si es sólo mi mente desesperada que me juega una mala pasada. Abandono ese pensamiento, porque aunque pensar esto signifique que he perdido completamente la cordura, deseo con todas mis fuerzas que sea cierto.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Cartita para ti, con todo mi ''amor''.

Siempre me han jodido soberanamente los abusones.
Primero son en el jardín de infancia robándote las chuches y luego en el colegio robándote los lápices y las gomas. Luego son los compañeros de clase chupa-apuntes y las amigas que sonríen por delante y te ponen verde por detrás.
Pero hoy no te escribo por ninguno de estos casos. Te escribo por el tipo de abusón que más odio: el tipo al que perteneces tú.
El tipo que necesita hacer a una mujer sentirse menos mujer para sentirse más hombre, y que para ejercer a su autoridad necesita atemorizar en lugar de educar. El tipo que busca llegar a su meta sin importarle cuántas caras tenga que partir ni cuantas veces deba de faltarle al respeto a las personas con las que convive. El tipo del que me he cansado ya.
Primero he de decirte que no tenía ningún tipo de problema contigo cuando decidiste entrar en nuestra vida, si mi madre es feliz yo también lo soy. El problema viene cuando ni ella, ni mi hermana, ni yo somos felices. Y tú te dedicas a insultarnos a voces y atemorizarnos para conseguir lo que quieres. Y cuando le lavas la cabeza a mi propia madre para que te elija a ti antes que a nosotras sin siquiera pensarlo un segundo.
Así que te escribo esto para decirte esto: AMIGO, TIENES UN PROBLEMA.
Porque a mí no me puedes lavar el cerebro, no me puedes atemorizar, y lo que es más importante aún: no me puedes hacer callar. Así que tú sigue ejerciendo tu ''autoridad'' en una casa que no te pertenece, destrozándonos la vida, y jugando tus cartas. Porque cuando des un  paso en falso yo te estaré esperando, porque yo también habré estado jugando las mías.
PD: siento que tengas que leer todo esto, pero es el precio que se paga por romper mi familia. Saludos.

sábado, 16 de julio de 2011

Momento reflexivo???

Ahora, en mi casa, recogiendo la habitación, he tenido el primer momento de tranquilidad en meses. Y es ahora ,doblando la ropa y recogiendo zapatos del suelo, cuando me he dado cuenta de que ya no soy como antes.

Ya no me paro a apreciar las pequeñas cosas que antes me hacían sonreír tan fácilmente. No me paro en la orilla a ver como las olas van enterrando mis pies bajo la arena. No me quedo oliendo el aroma de la comida y recordando la última vez que probé ese plato. No cierro los ojos unos segundos cuando me da el sol en la cara por la mañana.

No tengo muy claro si es porque ya no soy capaz de verlas, o si es que mi vida ha alcanzado un ritmo que no puede permitirse el detenerse a verlas. Ahora me doy cuenta de que ya no soy la persona optimista y alegre que era antes, y que tampoco me importa no divertirme como lo hacía antes. Solo busco la tranquilidad y la calma, alejarme  de todo problema y comedura de coco posibles. Me he dado cuenta de que se me ha olvidado cómo ser feliz.

jueves, 26 de mayo de 2011

Contigo misma.


Me pregunto una y otra vez cómo pasa esto. Cómo todo puede pasar de ser maravilloso a ser terrible en un segundo.
UN SEGUNDO.
Ese es todo el tiempo que necesitas para que todo lo que iba perfecto se convierta en algo no tan perfecto. De repente te das cuenta que no le gustaba todo de ti, y que sí que iba almacenando en su cabeza cosas que echarte en cara. De repente te aterra mirar hacia delante y verte en tu futuro, contigo misma.

sábado, 12 de febrero de 2011

Preguntitas.

-¿Qué es un hombre bueno?
-Umm, buena pregunta. Un hombre bueno es aquel que respeta a una mujer, la trata como se merece, le da todo lo que necesita pero sabe darle su espacio si ella se lo pide.
-¿Y cuando no está con ella qué?
-Pues a mí eso me da igual.
-¿Te da igual cómo soy cuando no estoy contigo?
-Sí.
-¿Por qué?
-Porque sé que es conmigo cuando realmente eres tú mismo.